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Eso (mirando los zapatos)
a ti ya no te sirve,
y a mí me hace falta.
Disculparás hermanito. (Sube sobre
los zapatos e inmediatamente
su cuerpo empieza a temblar
y Alfonso Cánepa empieza
a hablar a través de él)
Adiós Ayacucho, Grupo Cultural Yuyachkani

Popularmente, la frase “estar en los zapatos de alguien” implica la posibilidad de sentir empatía por otra persona o, simplemente, sentir o padecer lo mismo que el otro, el dueño de los zapatos. Básicamente, “estar en los zapatos de alguien” equivale a estar en la misma condición y/o situación de un prójimo. Esta sinécdoque, el calzado por la persona o por su situación, es la que subyace en la obra teatral Adiós Ayacucho del Grupo Cultural Yuyachkani de Perú. En ella, la voz de Alfonso Cánepa, un campesino asesinado y mutilado por miembros del ejército peruano, se va encarnando en el cuerpo de la Qolla, personaje popular andino, quien va vistiendo, poco a poco, las ropas de Cánepa. Ya vestido de campesino, la Qolla-Cánepa emprende un viaje en el cual recuperará los huesos perdidos del campesino, los llevará a Lima, presentará una denuncia ante el gobierno y, finalmente, encontrará sepultura en la Catedral como un cuerpo íntegro. El escenario de la obra, un unipersonal del actor Augusto Casafranca, presenta un espacio abierto en el cual sólo se exhibe una vestimenta (saco, pantalones y zapatos) que sustituye el cuerpo ausente de Cánepa y funciona como espacio de luto. En una entrevista a Casafranca, éste afirma que “los sentía como míos [los vestidos]” (150).

La idea de representar al cuerpo ausente o a los desaparecidos a través de la ropa de éstos no es, sin embargo, exclusivo de Perú. En Argentina, las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo cubren sus cabezas con pañales que representan los utilizados por los hijos y nietos desaparecidos. La ropa y el calzado, aquello que estuvo más cercano a la piel y al cuerpo de los desaparecidos, funciona como índice o rastro de ese cuerpo invisible. Los zapatos, el pañuelo, la camisa, todo ello adquiere un valor simbólico que persiste más allá de la ausencia de sus portadores originales. No obstante, en el film Garage Olimpo (Mario Bechis, Argentina, 1999), la relación entre el cuerpo ausente y la vestimenta es harto más compleja. Como espectros de cuerpos que no están del todo vivos pero tampoco del todo muertos, la vestimenta en la película circula, se resiste y sobrepasa la desaparición y el olvido total de los cuerpos. Seguir leyendo »

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